Podrás encontrar aquí los últimos avances, los más grandes laboratorios, como se hacen y de que están compuestos los medicamentos que consumimos a diario, para que nos sirven y porque, Consulta todas tus dudas aquí.
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Haemophilus influenzae tipo b (Hib) es un patógeno exclusivo del hombre. Causa enfermedades invasivas graves como meningoencefalitis aguda supurada, neumonÃa, infecciones osteoarticulares, celulitis, epiglotitis y puede colonizar el aparato respiratorio superior, siendo el Ãndice de portación de 2% a 4%. Se destaca su importancia en la edad pediátrica: más de 90% de las enfermedades ocurren en niños de 5 años o menos, con la máxima incidencia entre los 6 y 12 meses.
La incidencia varÃa según los paÃses. Se describen tasas anuales de enfermedad invasiva de 64 a 129 casos por 100.000 niños menores de 5 años previo al inicio de la vacunación contra Hib. La meningitis es la forma más común (60%), mientras que la epiglotitis es particularmente frecuente en algunos paÃses y rara en grupos étnicos como los esquimales. Por lo general la meningitis ocurre a edades más tempranas de la vida y especialmente en las poblaciones con mayor frecuencia de la enfermedad, determinando una mortalidad de 4% en los paÃses desarrollados. Los que sobreviven presentan secuelas neurológicas
severas en 10% a 20%.
La frecuencia de las enfermedades invasivas graves por Hib ha disminuido notoriamente en los paÃses donde se han aplicado planes de inmunización con vacunas conjugadas en niños menores de 4 años(8-14).
Debe realizarse en conjunto con un equipo interdisciplinario que evaluará la necesidad del mismo.
Está indicado en niños mayores de 10 años que no tuvieron éxito con dieta por 6 a 12 meses y que presentan valores de LDL-colesterol >190 mg/dl, o LDL-colesterol >160 mg/dl y antecedentes familiares de enfermedad cardÃaca temprana o presencia de dos o más factores de riesgo que incluyen tabaquismo, hipertensión, HDL colesterol bajo, obesidad severa o diabetes mellitus.
Los fármacos de elección en niños son las resinas ligadoras de ácidos biliares (colestiramina y colestipol). Tienen como desventaja su mal sabor, y como disminuyen la absorción de vitaminas liposolubles y folato se aconseja su suplementación al iniciar el tratamiento. La dosis de inicio recomendada es de 8 a 10g/dÃa (dosis máxima 24 g/dÃa).
Con respecto al tratamiento con estatinas (de amplio uso en adultos), la AHA en sus guÃas de 2003 recomienda su uso en niños.
La tétrada de principios de la bioética es un intento de alcanzar una regla de oro de aceptación universal. El disenso explicitado en torno al juramento hipocrático en la segunda mitad del siglo XX no podÃa dejar las decisiones éticas de la medicina únicamente al socaire de opiniones personales o de las circunstancias culturales. Es cierto que las culturas ejercen una enorme influencia en los códigos morales, pero aceptar que absolutamente todos los valores morales están en función de las caracterÃsticas culturales supone anular la capacidad de crÃtica intercultural e incluso intracultural. Cuando la vara de medir la moralidad sólo la tiene la propia cultura se cierran las puertas al progreso moral. Cuando un régimen polÃtico fundamentalista dictamina la segregación social de las mujeres de acuerdo con la tradición de la mayorÃa de la población, según la teorÃa ética del relativismo cultural, la actitud de Occidente deberÃa ser la de limitarse a constatar esta peculiaridad. En el fondo la sociologÃa pasa a ocupar el lugar de la ética.
Llegados a este punto nos encontrarÃamos con que algo tan esencial para el juicio moral en bioética como es la dignidad y los derechos humanos fundamentales pasarÃan a ser el resultado de un acuerdo según la teorÃa del Contrato Social. Esta doctrina filosófica defiende el pacto social como una necesidad para la coexistencia pacÃfica de los hombres. En el ámbito polÃtico esto puede funcionar, pero el problema viene cuando el pacto social se convierte en la única fuente de moralidad. Una crÃtica demoledora al Contrato Social podrÃa llegarle precisamente desde la medicina al recordar que no queda garantizado que en la negociación del acuerdo estén presentes todos los afectados, llevándose la peor parte del contrato los más débiles (niños, enfermos, ancianos, incapacitados, incultos, etc.), que son precisamente los más necesitados de protección y los que no suelen acudir a la mesa de negociación. Un buen ejemplo lo tenemos en Atención Primaria cuando comprobamos la facilidad con que nos deslizamos hacia los cuidados inversos, prestando más atención a quienes más demandan, que no siempre son los que más lo necesitan.
La tiagabina es un derivado del ácido nipecótico aprobado por la Food and Drug Administration en 1998 para tratar crisis convulsivas parciales en adultos cuando se utilizan además de otros fármacos.
La tiagabina inhibe el transportador del Gaba, Gat-1 y, asà reduce la capatación de GABA hacia neuronas y neuralgia. En neuronas CA1 del hipocampo, incrementa la duración de corrientes sinápticas inhibidoras, datos congruentes con prolongación del efecto del GABA en sinapsis inhibidoras al reducir su re captación por Gat-1. La tiagabina inhibe las crisis convulsivas por electrochoque máximo y las crisis tónicoclónicas tanto lÃmbicas como con generalizadas ulterior en el modelo de activación inducida, resultados sugerentes de eficacia clÃnica contra crisis convulsivas parciales y tonicoclónicas.
La tiagabina se absorbe con rapidez después de administración por vÃa oral, se une de manera extensa a proteÃnas, y se metaboliza sobre todo en el hÃgado y de modo predominante por la CYP3A. S u semivida es de unas 8 h, pero de acorta hacia 2 a 3 horas cuando se administra de manera concomitante con fármacos inductores de enzimas hepáticas, como fenobarbital, fenilhidantoÃna o carbamazepina.
La poliquimioterapia adyuvante al tratamiento inicial con regÃmenes de CMF (ciclofosfamida, metotrexato y 5-fluorouracilo), o aquellos que incorporan adriamicina FAC (5-fluorouracilo, adriamicina y ciclofosfamida), se ha demostrado eficaz en la prolongación del intervalo libre de enfermedad y supervivencia global en mujeres premenopáusicas y con adenopatÃas positivas no superiores a tres y en aquellas de alto riesgo. La OMS recomienda asociar quimioterapia en el cáncer mamario con un régimen de CMF durante 6 ciclos administrados cada 21 o 28 dÃas tras el tratamiento quirúrgico inicial y comenzando dentro del primer mes poscirugÃa en este grupo de pacientes.
El tamoxifeno (antiestrógeno) se ha utilizado con éxito en el grupo de mujeres posmenopáusicas con adenopatÃas axilares positivas. Recientemente se han realizado ensayos terapéuticos con prolactina y fármacos antigonadotropos (danatrol y análogos de la LH-RH) con los que se han obtenido buenas tasas de respuesta para las metástasis (45%).
La complicación más frecuente derivada del tratamiento del cáncer de mama es el edema de brazo que, en ocasiones y secundario a un proceso infeccioso en la extremidad superior homolateral, se desarrolla como una linfangitis aguda con signos de edema, rubor, aumento de temperatura e intenso dolor. El tratamiento en este caso se debe instaurar de inmediato con antibióticos, antinflamatorios y analgésicos, asà como medidas posturales de la extremidad superior que faciliten el drenaje linfático.
Los inmunosupresores se utilizan para aplacar la respuesta inmunitaria en el trasplante de órganos y en enfermedades autoinmunitarias. Algunas de las clases más importantes de fármacos que se utilizan son:
1-Glucocorticoides
2-Inhibidores de calcineurina
3-Anti proliferativos/anti metabólicos
4-Agentes biológicos (anticuerpos)
Los fármacos de esta categorÃa han generado un porcentaje grande de buenos resultados clÃnicos para tratar trastornos como el rechazo inmunitario agudo de órganos trasplantados, y enfermedades auto inmunitarias graves.
Sin embargo, las terapéuticas en cuestión obligan a utilizarse de modo permanente y suprimen de manera inespecÃfica todo el sistema inmunitario, de modo que los pacientes quedan expuestos al riesgo enorme de infecciones y de cáncer.
Los inhibidores de calcineurinas y los glucocorticoides, en particular, son nefrotóxicos y diabetógenos, efectos que limitan su utilidad en diversas situaciones clÃnicas. Los preparados de anticuerpos monoclonales y policlonales dirigidos a células T reactivas son terapéuticas complementarias importantes y proporcionan una oportunidad única para dirigirse de manera especÃfica a células inmunitarias-reactivas. Hoy en dÃa se encuentran en desarrollo muchos agentes terapéuticos más selectivos y se espera que revolucionen la inmunoterapia en el siguiente decenio.
La ACTH estimula la sÃntesis y la liberación de hormonas suprarrenales. Puesto que no se han definido mecanismos especÃficos para la secreción de hormonas esteroides, y dado que los esteroides no se acumulan de manera apreciable en la glándula, se cree que las acciones de la corticotropina para aumentar la producción de hormonas esteroides están mediadas de modo predominante a nivel de la biosÃntesis de novo.
La ACTH, al unirse a la MC2R, activa la proteÃna Galfas para estimular a la adenililciclasa, aumentar el contenido de AMPc intracelular y activar las proteinquinasas A. El AMPc es un segundo mensajero obligatorio para casi todos los efectos, si no es que para todos, de la ACTH sobre la esteroidogénesis. Las mutaciones en el receptor de corticotropina se han vinculado con sÃndromes raros que culminan en resistencia familiar a dicha hormona.
Temporalmente, la reacción de las células de la corteza suprarrenal a la ACTH posee dos fases. La fase aguda, cuyo efecto se da en el transcurso de segundos a minutos, manifiesta en gran parte aumento de sustrato colesterol para las enzimas esteroidogénicas. La fase crónica, que ocurre en el transcurso de horas a dÃas, depende mucho del incremento de la transcripción de las enzimas esteroidogénicas.
La corteza suprarrenal utiliza múltiples fuentes de colesterol para asegurar un aporte adecuado de sustrato para la esteroidogénesis. Esas fuentes comprenden: colesterol y esteres de colesterol circulantes captados por medio de la vÃa del receptor de LDL y las vÃas de los receptores de HDL; liberación de colesterol a partir de reservas de éster de colesterol endógenas por medio de activación de la esterasa de colesterol; y por último aumento de la biosÃntesis de novo.
La hidrocortisona y muchos congéneres, incluso los análogos sintéticos, son eficaces cuando se administran por vÃa oral. Algunos ésteres hidrosolubles de la hidrocortisona y sus congéneres sintéticos se administran por vÃa intravenosa para alcanzar con rapidez cifras altas del medicamento en los lÃquidos corporales. Se obtienen efectos más prolongados mediante inyección por vÃa intramuscular de suspensiones de hidrocortisona, asà como de sus congéneres y sus ésteres.
Cambios menores de la estructuras quÃmica pueden alterar mucho la velocidad de absorción, el tiempo de inico de la acción y la duración de los efectos. Los glucocorticoides también se absorben a la circulación sistémicas desde sitios de administración local, como espacios sinoviales, saco conjuntival, piel y vÃas respiratorias. Cuando la administración es prolongada, si el sitio de aplicación se cubre con un vendaje oclusivo, o cuando hay áreas grandes de la piel afectadas, la absorción puede bastar para originar efectos sistémicos, incluso supresión del eje hipotalámico hipofisario-suprarrenal.
Luego de la absorción, bajo circunstancias normales, 90% o más del cortisol en plasma se une de manera reversible a proteÃna. Únicamente la fracción de corticosteroide no unida puede entrar en las células para mediar efectos del corticosteroides. Dos proteÃnas plasmáticas explican la mayor parte de la capacidad de unión a esteroides: la globulina de unión a corticosteroides y la albúmina.
La corticotropina de seres humanos es un péptido de 39 aminoácidos. La eliminación de un sólo aminoácido en la terminación amino disminuye enormemente su actividad biológica, pero es posible eliminar diversos aminoácidos de la terminación carboxilo sin que surja un efecto importante.
Se han estudiado extensamente las relaciones de estructura-actividad de ACTH y se piensa que un “tramo” de cuatro aminoácidos básicos en las posiciones 15 a 18 es un factor determinante de la unión muy ávida al receptor de ACTH, en tanto que los aminoácidos 6 a 10 son importantes para la activación de dicho receptor.
Las acciones de ACTH y otras melanocortinas liberadas de POMC son mediadas por sus interacciones especÃficas con cinco subtipos de receptor de melanocortina que comprenden una subfamilia neta de receptores acoplados a proteÃnas G. Los efectos sabidos de Msh en la pigmentación son consecuencia de interacciones con MC1R en los melanocitos; este último también aparece en células del sistema inmunitario, y según se piensa median los efectos antiinflamatorios de alfa-MSH en modelos experimentales de inflamación.
La zidovudina se absorbe pronto y alcanza la concentración plasmática máxima en 1 hora. Al igual que otros análogos nucleósidos, la semivida de eliminación del compuesto original (cerca de 1 hora) es bastante más breve que la del triptófano intracelular, que es de 3 a 4 horas. La ignorancia de este fenómeno dio lugar a que ocurrieran varias sobredosis graves al poco tiempo de su aprobación; la dosis recomendada fue de 250 mg cada 4 horas en 1987, mientras que ahora se utilizan sólo 300 mg cada 12 horas.
La zidovudina se somete a metabolimo hepático rápido de primer paso por medio de su conversión en 5´-glucuronizidovudina. Este paso reduce hasta el 64% la biodisponibilidad general. Los alimentos también reducen la rapidez de absorción, pero no modifican el área por debajo de la curva, y el medicamento puede administrarse independientemente de los alimentos.
La recuperación urinaria total de zidovudina y su metabolito glucurónido son 14% y 74%, respectivamente. El perfil farmacocinético de la zidovudina no se modifica durante el embarazo y la concentración del medicamento en el recién nacido es similar a la de la madre.