La poliquimioterapia adyuvante al tratamiento inicial con regímenes de CMF (ciclofosfamida, metotrexato y 5-fluorouracilo), o aquellos que incorporan adriamicina FAC (5-fluorouracilo, adriamicina y ciclofosfamida), se ha demostrado eficaz en la prolongación del intervalo libre de enfermedad y supervivencia global en mujeres premenopáusicas y con adenopatías positivas no superiores a tres y en aquellas de alto riesgo. La OMS recomienda asociar quimioterapia en el cáncer mamario con un régimen de CMF durante 6 ciclos administrados cada 21 o 28 días tras el tratamiento quirúrgico inicial y comenzando dentro del primer mes poscirugía en este grupo de pacientes.
El tamoxifeno (antiestrógeno) se ha utilizado con éxito en el grupo de mujeres posmenopáusicas con adenopatías axilares positivas. Recientemente se han realizado ensayos terapéuticos con prolactina y fármacos antigonadotropos (danatrol y análogos de la LH-RH) con los que se han obtenido buenas tasas de respuesta para las metástasis (45%).
La complicación más frecuente derivada del tratamiento del cáncer de mama es el edema de brazo que, en ocasiones y secundario a un proceso infeccioso en la extremidad superior homolateral, se desarrolla como una linfangitis aguda con signos de edema, rubor, aumento de temperatura e intenso dolor. El tratamiento en este caso se debe instaurar de inmediato con antibióticos, antinflamatorios y analgésicos, así como medidas posturales de la extremidad superior que faciliten el drenaje linfático.


