
Se incluyen aquí la infección del tracto urinario (ITU) febril del niño pequeño y la ITU con manifestaciones características de pielonefritis aguda (PNA) del niño mayor. En ambos casos, las pautas recomendadas incluyen una cefalosporina de 3ª generación (cefotaxima, ceftriaxona), preferiblemente a una de 2ª generación (cefuroxima, cefonicid), sólo o asociada a ampicilina o a un aminoglucósido, o la combinación de ampicilina y un aminoglucósido. La elección, siempre que sea posible, debe estar orientada por el examen microscópico de la orina (tinción de Gram). La triple terapia (cefalosporina de 3ª, ampicilina y aminoglucósido) asegura la máxima cobertura (casi 100 %) y puede estar indicada en pacientes con anomalías nefrourológicas graves, sobre todo si la vía urinaria se ha manipulado instrumentalmente. La asociación clásica de ampicilina más aminoglucósido sigue siendo el tratamiento inicial de elección en algunas pautas y recomendaciones recientes en niños con PNA, puesto que es efectiva frente a Escherichia coli y otras enterobacterias gram – (> 90 %) y frente a Enterococcus. La posible nefrotoxicidad del aminoglucósido requiere conocer la creatinina sérica antes de iniciar el tratamiento. La administración del aminoglucósido en dosis única diaria se ha mostrado más cómoda, igual de efectiva y menos tóxica que la pauta cada 8 h. Aunque la experiencia en niños es limitada, puede convertirse a corto plazo en la forma de administración habitual. En nuestra opinión, y la de otros, la monoterapia en el lactante pequeño (< 6 meses) es cuestionable si se considera la mayor frecuencia de bacteriemia e infección metastásica en este grupo de edad. En pacientes con insuficiencia renal, debe utilizarse cefotaxima o ceftriaxona; si se sospecha Pseudomona aeruginosa el tratamiento de elección es ceftazidima o aztreonam. En nuestra experiencia, la infección por Enterococcus, aunque infrecuente, puede ser causa de fracaso de la antibioticoterápia empírica si no se incluye la ampicilina en la asociación inicial.


